Charlando con … Vicente y Lela Soto «Sordera»

¿Cuándo y cómo decidís hacer del Cante vuestra profesión?

Vicente – Nosotros llevamos toda una vida, para nosotros es una forma de vida, es lo que he hecho desde que tengo uso de razón, he cumplido cincuenta años como profesional. No hemos hecho otra cosa nada más que ésto. Lela es más joven y ha elegido esta profesión, de donde viene, ya lo sabes, de una casa cantaora que por desgracia cada vez quedan menos, van desapareciendo y es importante que eso no se pierda porque es una manera de que haya diferentes formas de entender el flamenco. Flamenco sólo hay uno pero después hay personalidad y formas diferentes en cada familia y eso se echa de menos.

Empecé siendo un niño, tocaba la guitarra, nací con el cante, eso es muy importante, igual que mis hermanos y otras casas cantaoras que hay.

Lela – Un poco lo mismo porque al fin y al cabo desde chica lo llevo viendo en mi casa. Yo sabía desde muy pequeña que quería cantar, que había nacido para ésto, independientemente del estilo yo quería ser artista.

¿Creéis entonces que va en los genes? ¿El arte es una cuestión de sangre ?

Vicente – Creo que los genes tienen mucho que ver. Luego hay excepciones que son maravillosas y gente buenísima que no desciende de gente cantaora, pero el caso nuestro, de las familias es algo que está ahí hace siglos. Siempre ha existido, se ve que es una forma de cantar que viene de familia, te vas para Utrera o Lebrija, al ricncón de Cádiz, escuchas a La Perla, a su madre, a la Cañeta, a su madre… Tiene mucho que ver con los genes.

Vicente has sido hijo y hermano de artistas, pero ahora eres tú el que hace de padre de artista también…. ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que ahora piensas que has heredado de tu padre el Sordera?

Vicente – Nosotros hemos vivido eso en mi casa desde pequeñitos con mi padre pero, a parte de nuestra familia, como empezamos muy jóvenes, nosotros hemos aprendido mucho en la calle con mucha gente. Flamenco naces y te haces, vas oyendo a uno y a otro y no pierdes tu línea ni la rama de la que vienes pero vas cogiendo información y te vas haciendo, esa es la formación.

¿Qué papel adquieres tú con Lela con respecto a la música?

Vicente – A Lela le ocurre igual, ella ha escuchado cantar en casa desde chiquitita lo único que es verdad que ha nacido en otra época y tiene otras capacidades musicales y ha escuchado muchas músicas. Ella está en el tiempo en que le ha tocado nacer, ella está en el siglo XXI y yo cogí el XX. Es diferente la forma en la que se vive ahora con la de antes. Nosotros tuvimos la suerte de agarrar una época, en Madrid sobre todo, del año sesenta y tantos a los ochenta que era una maravilla. Allí cantaba todo el mundo y eso era una formación que adquirimos todos los de nuestra época muy importante.

Justo te iba a preguntar por esto porque tú eres de Jerez pero has vivido muchos años en Madrid, Lela de hecho nació aquí. Fue una época que vivisteis en la que no había youtube, ni redes sociales, lo que se hacía era compartir. Entiendo que influye mucho en cualquier expresión artística, ¿no?

Vicente – En aquella época Madrid era el sitio donde casi todos los artistas caían por allí y era una alegría. Había una serie de tablaos donde estaban las máximas figuras que se conocen y que ya por desgracia muchas han desaparecido. Nosotros éramos muy jóvenes y eso era una escuela grandísima. Estamos formados de una manera que los nuevos no han tenido la suerte de vivir eso. Una cosa es oír un disco y otra cosa es vivirlo en directo, además tú misma lo sabrás que cuando tú vives una cosa en directo no tiene nada que ver.

Nada que ver, cómo lo echamos de menos, Vicente! Ya pronto.

Vicente – Esos ratos y esas vivencias que hemos tenido de poder escuchar a gente muy buena y poderlos tener en directo y compartir un rato con ellos, tomarte una copa y una risa y cantar, eso se ve muy poco y nosotros tuvimos la suerte de vivirlo de lleno y lo vivimos durante unos pocos de años y lo tenemos metido en el cuerpo, eso aparece.

Lela, ¿estudiáis juntos?

Lela – Pues la verdad que sí. Por la tarde él se pone con su guitarra y aparezco yo, venga vamos a hacer ésto o él viene a buscarme – mira Lela ¿te gusta ésto? Mira qué bonito – Sí que compartimos ratitos, gracias a Dios está él.

Menudo maestro tienes! Al final tú has tenido a tu abuelo y tus tíos pero realmente lo que tienes más cerca es a tu padre del que puedes absorber mucho, no solamente de su manera de cantar, sino de su conocimiento porque además es una enciclopedia de flamenco…

Lela – Me considero súper afortunada porque es lo que tú dices, tengo un maestro en mi casa y además él que ha sido guitarrista, coge la guitarra y me acompaña y la verdad que a la hora de subirme al escenario, una va con más seguridad. He tenido mucha suerte.

Lela Soto

Lela, comenzaste como algunos otros artistas más orientada al flamenco pop, la fusión…. A vuestra saga pertenece una de las grandes figuras de esta corriente musical sin duda, el trovador flamenco, Sorderita, ¿cómo ha influido sobre ti?¿Y qué te lleva finalmente a dar el salto al Cante?

Lela – Hombre María para mí mi tío José es un Dios. Imagínate hasta qué punto lo he tenido presente, desde chiquitita, tanto a él como a mi tío Ray, a pesar de que no esté vivo, pero su música ha estado muy presente y más en la época que yo he nacido, como decía mi padre. Yo me he criado escuchando, además de a todos los flamencos ortodoxos, a La Barbería, a Ketama, a mi tío Sorderita con ellos y en solitario, a toda esa generación de músicos de flamenco pop. Me han influido por la época que me ha tocado vivir y a parte porque yo soy músico y me encanta la música en todos los aspectos. También para mí el cantar Flamenco, teniendo lo que tengo detrás era algo que me asustaba mucho, la única mujer de la familia que profesionalmente me dedico a ésto con unos antecedentes tan potentes, me tenía que sentir y que mi padre y mi familia me dieran el visto bueno.

Fue una etapa que creo que la tuve que vivir para aprender y lo disfruté mucho. Sigo escuchando temas y me gusta cantarlos y yo creo que me influencio de todo.

Al final decidiste cantar Flamenco, creo que eres una de las cantaoras jóvenes con mayor proyección y teniendo la responsabilidad de la saga que tienes detrás ¿crees que te ayuda más el pertenecer a esta saga o lo tienes más complicado?

Lela – La verdad que pesa pero ya te digo, María, me siento tan orgullosa de donde vengo y de lo que tengo detrás que me pesa más eso que la responsabilidad. Y eso que como te he dicho hasta que mi familia no me dio el visto bueno yo no me he decidido a sentarme en una silla y de hecho el primer día que me subí yo creía que me iba a desmayar, pero literal, porque me daba vergüenza cantar delante de mi padre… ¿Qué estará pensando este gitano a mi lado? Son preguntas que nos hacemos todos la primera vez que te decides a ponerte tú sola a defender en un escenario…

¿Él es claro contigo? Cuando te tiene que decir, ésto lo has hecho mal, ¿te lo dice?

Vicente – Yo lo que hablo con ella mucho es que tiene las bases fundamentales que son lo que ha escuchado pero me importa mucho que sea ella. Que se identifique. Es una mujer que canta mucho con el corazón, es muy musical. Lleva un carril bueno, la tengo que reñir poco.

¿Cómo preparáis el repertorio de vuestros conciertos? A veces se habla mucho de la improvisación en el Flamenco como algo despectivo y detrás de esa improvisación hay mucho trabajo porque sino, lo que llevas al escenario no vale…

Vicente – Cuando uno va a dar un recital, María, tienes un fondo de forma natural que hay detrás, pero cuando eres un profesional, tienes un esquema hecho. Yo sé el Cante por Soleá, Seguiriya…. Pero luego hay un momento que depende de cómo te encuentres arriba y cantas otra cosa porque tienes una información interior y eso aparece. El cuerpo no se tiene todos los días igual y no se canta todos los días igual, eso es hasta importante. Ahí aparece ese éxtasis que llega y dices Dios mío cómo he estado de a gusto. Te salen cosas que a veces ni te acuerdas pero hay que tener una base y una preparación a base de vivir para ésto y preocuparse.

Vicente Soto y Manuel Valencia

Vicente, en vuestra casa, con tu padre, ¿cómo se vivió el vanguardismo de José? Aunque en realidad él era el ortodoxo de Ketema….

Vicente – José es que el Cante lo tenía y ha hecho esa fusión pero parte de la raíz del flamenco porque la conoce. A mi padre le gustaba. Pensaba que todo lo que hace es muy bonito, pero no a mi padre, a todos los que tengan sensibilidad porque es un artista que transmite.

Se va perdiendo una generación realmente importante en el Flamenco, ¿cómo veis el futuro? ¿Cómo creéis que va a ser su evolución y su conservación?

Vicente – Yo creo que nunca se va a perder porque estamos hablando de una cultura que tiene ya tres siglos o por ahí y además hay gente nueva con muchas condiciones, que lo hace muy bien y se preocupa pero es verdad que lo que yo veo que pueda venir, se trabajará de otra forma, con los medios que hay hoy en día. Pienso que tendrá que cambiar la fórmula de vender ésto y de que puedan trabajar los flamencos.

Lela – Creo que no se va a perder nunca porque los jóvenes venimos con la base más importante y sabiendo defender el flamenco. Es verdad que cada uno se influencia de una manera diferente y más ahora que es tan difícil porque ya está todo hecho, ya para reinventarte ¿qué vas a hacer? Ahí está Camarón que ha hecho maravillas, ha creado otra forma de cantar… Los antiguos, mi abuelo, Vallejo, Chacón, la Niña de los Peines… Es muy complicado reinventarse pero los jóvenes vienen respetando mucho la pureza.

Vicente – Aquí está todo hecho, lo que hay que respetar es hacer bien lo que ya hay hecho. Inventar una Seguiriya mejor que la que hizo Manuel o mi antepasado Paco de la Luz, no se ha inventado, de hecho de eso estamos viviendo. La guitarra ha evolucionado de una manera, ahora el Cante no. Eso es lo que tienen que hacer las nuevas generaciones, intentar absorber lo que hay hecho y hacerlo bien, darle su personalidad.

Ves más la evolución de la guitarra, a raíz de Paco sobre todo, ¿no?

Vicente – Sí, la guitarra ha tomado una evolución… Yo he conocido la época de Ricardo, Sabicas, y la guitarra ha tomado una evolución grandísima pero el cante no ha ido a mejor. El Cante que me perdonen pero no. Estamos comiendo de lo que hicieron Chachón, Manuel, El Gloria, La Pompi, Pastora, Tomás… Cuando salga uno que haga todas esas cosas bien, ya va bien. Ha aparecido un hombre que fue un revolucionario, que fue Camarón, y él lo que ha hecho ha sido darle su propia forma de cantar, su personalidad. Se ha convertido en revolucionario porque hacía las cosas bien.

A veces las redes sociales nos ayudan sobre estos asuntos y el otro día se creó una conversación sobre este tema y que es cierto que no se ha catalogado como tal, no existe una Soleá de Camarón, por ejemplo, pero que quizá Camarón, aportando su personalidad, sí que llegó un punto en que creó un estilo que ha pasado desapercibido en cuanto a denominación como creación propia….

Vicente – Camarón no era normal. Yo tuve la suerte de escucharlo cuando tenía veinte años y yo tenía dieciséis años y estaba en Torres Bermejas. No era normal cantar así con esa edad, a parte de ese don, con esa voz tan bonita que tenía que era caramelo. Era muy inteligente, iba por delante de su edad. Pero él hacía lo de Pastora, Tomás, Manuel, todos los cantaores y lo hacía a su manera, le ponía su condición de voz.

Lela – Y melodías más modernas…

Vicente – Eso es, él ha puesto cositas, pero estamos hablando de crear un Cante. La Soleá de Tomás, son Cantes que están hechos por ellos. El Cante de Manuel, el Cante del Gloria, eso es muy difícil. Crear un Cante como los que hay hechos hasta ahora yo no he visto a ninguno.

Antiguamente el Flamenco se vivía en las casas, patios de vecinos, fiestas privadas… ¿Dónde queda eso? ¿En vuestra casa lo seguís viviendo así todavía?

Vicente – Ahora ya ha cambiado todo como la vida misma. Antes en Jerez era una maravilla, en cualquier casa o cualquier ventana había fiesta pero eso se empezó a perder hace cincuenta años, era cuando la gente vivía en las casas de vecinos. Pasaba en todo Andalucía, pasaba en Triana, ahí era donde se escuchaba cantar, vivían cuatro o cinco de la familia. Eso era lo que pasaba en Jerez que salía cualquiera cantando y bailando a compás. Se ha perdido, quitaron las casa de vecinos, dieron pisos y se perdió.

A ti Lela entonces ¿ya no te ha tocado?

Lela – Por desgracia no, María, ojalá. Yo creo que mi generación somos los últimos que quizá hemos visto, cuando yo venía para Jerez, en la calle Nueva las viejas sentadas en su puerta, muchas que ya no están, gitanas de aquí de la calle Cantarería….Y mi sobrino, que tiene quince años no lo ha vivido. Yo soy de las últimas pero al nivel que lo han vivido los anteriores imposible. Cuando hay una reunión familiar, un cumpleaños, Navidad, viene gente y echas un ratito bueno, pero no es lo mismo de antes.

Vicente – Mira María ¿ahora en Madrid cuántas fiestas ves tú? Nosotros salíamos de trabajar y todos los días íbamos a los sitios que recorríamos y teníamos fiesta. Íbamos a la Venta El Palomar y allí pasábamos el rato escuchándonos unos a otros.

Ahora cuando vienes tú….Aunque como esté Cancanilla siempre hay cante…

Vicente – Claro porque Cancanilla pertenece a esa generación. Eso es lo que se echa mucho de menos. Además que es una manera de alimentarse un compañero de otro y aprender uno de otro que es lo que se ha hecho toda la vida.

No solamente por el Cante en sí, también por las conversaciones que se crean en esos momentos. Siempre pienso en que he tenido la suerte de estar en algunos de estos momentos y os escucho hablar de esa época dorada entre vosotros con un respeto y una admiración, por ejemplo de Caracol, o la Paquera… Y mi forma de vivirlo es así hacia vosotros… Es un privilegio estar ahí.

Lela – Qué bonito María.

Vicente – Eso es una maravilla y una manera de disfrutar y difundir las experiencias que uno tiene.

Para despedirnos, prometerme que en cuanto estemos en situación normal, nos juntamos y organizamos una reunión. Además hay una generación joven ahora, la de Lela, con Israel, con Ingueta, Joni Jiménez, que también lo disfrutan así

Lela – Claro que sí, me encantaría

Vicente – Claro que sí María. Un beso

Fotos de Archivo VPF por Carmen Fernández – Enríquez.



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