Un sabio de Sonrisa Eterna

Dos años atrás aproximadamente…. Tras varios días de no parar en el Festival “Rivas con Duende”, llegaba el Domingo y con él los “Aperitivos Flamencos” de la Casa de Andalucía de esta población. Eran los primeros a los que asistíamos y nos acogieron con un cariño inmenso. Y allí, entre mucha otra gente, Elvira López Hidalgo, la que ahora ya es mi Elvira, me presentaba a algunos de los allí presentes, y de repente, Gálvez y Eugenia.

Estaba delante de uno de los mayores aficionaos e investigadores de Flamenco que existen. Me asombró su cercanía. Me entusiasmó su sonrisa. Conversamos sobre Vive Pasión Flamenca, cómo nacía este proyecto, qué queríamos hacer, lo que significaba para mí el flamenco…. Y un montón de cosas que acabaron con un –  “en lo que yo pueda ayudarte, ya sabes donde estoy” – de José Luis. Y desde entonces para siempre. Cada vez que nos hemos visto, me sentaba a su lado aunque solo fuera un ratito, para que me hablara de Jerez, de Rubichi, de sus vivencias en relación al Flamenco… Para absorber, para aprender, para dejarme guiar…

Y así han pasado dos años y pico de aperitivos y otros cuantos encuentros en el Círculo o en recitales en los que “Uge” se ha declarado “otra abuela” de mi niño y en las que yo me he enriquecido personalmente gracias a la sapiencia del “Tío Garve”.

Nunca olvidaré sus conferencias sobre los diferentes Cantes, su forma de transmitir su conocimiento a los demás, con una generosidad aplastante, con un dominio absoluto para crear el interés de los allí presentes, con la única intención de seguir divulgando un arte que amaba tanto y que era nexo común.

Al final eso es el Flamenco, un sentir del pueblo y para el pueblo. Un sentir convertido en arte y cultura que sigue creciendo y evolucionando gracias a los artistas pero sobre todo, gracias a los grandes aficionados como él, capaces de llevarte a sus raíces, a su presente y casi a su futuro.

Gracias por tanto Gálvez. El Flamenco se queda un poco huérfano y los que te hemos disfrutado, de una manera u otra, desolados, y aunque no podamos dejar de pensar en todo lo que nos quedaba por aprender de ti, en cada acto, en cada recital, seguirás presente en nuestros corazones y a través de Eugenia. Este es simplemente mi sentir, mi pequeño homenaje a un sabio de corazón gigante con una sonrisa eterna, que tanto me entusiasmó, y que jamás voy a olvidar.

Foto cedida por Diego Gallardo.



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