Mil personas a sus pies, Señor Poveda

Mil personas, mil. Es el número de butacas que tiene el Auditorio Pilar Bardem de Rivas Vaciamadrid, y el viernes 20 de Enero no quedó ni una vacía. De todos los lugares imaginables de España acudían los seguidores de Miguel Poveda para no perder la oportunidad de escuchar su voz.

Salió nervioso, según él mismo confesó, y no será por falta de costumbre a las masas, pues Miguel es difícil ya que no llene un teatro. Empezó por Malagueña, de Chacón, y Jaberas acordándose del Niño de Málaga. Siguió por Cádiz, Alegrías, dedicadas a los refugiados sirios y pidiendo solidaridad a los políticos, y se acordó de Chano por Bulerías de su tierra.

Miguel entre cante y cante disfruta de su público y conversa con él, contando anécdotas de su infancia por ejemplo, para presentar un popurrí de letras de Lole y Mauel que quiso hacer y con el que disfrutamos de la poesía “del Molina” en la voz del catalán.

Tras el abandono del escenario de Diego Montoya y Carlos Grilo, dueños de las palmas en esta ocasión, y el percusionista Paco González, quedaban solos sobre las tablas el cantaor y su acompañante a la guitarra, Jesús Guerrero, Seguiriya!

Fue justo después cuando Poveda cedió el protagonismo a sus músicos y entre todos hicieron unas Bulerías en la que quedó muy clara la técnica y flamenquísima forma de este hijo de la Isla. Es sin duda un guitarrista de altos vuelos.

La vuelta del protagonista fue por Minera, en homenaje a La Unión, tierra en la que hay una calle con su nombre. Si embargo, el momento álgido de la noche de cara al público en general fue por Tientos y Tangos, Triana, en los que Miguel se vino arriba y nunca mejor dicho, pues tuvo el detalle de bajar del escenario para subir a lo más alto de la grada y cantar y bailar entre el público que le aclamaba como a una auténtica estrella.

Su último disco también tuvo su momento con un soneto de Lorca, “El Poeta le pide a su amor que le escriba”, la música, de Pedro Guerra, que por allí estaba.

Quisieron terminar por Bulerías y tras los aplausos que casi tiran el techo del Auditorio, Poveda invitó a la gran María Vargas a cantar, que no dudó en recoger el lazo y se hizo un cante recordando a quien se le hubiera olvidado, porqué ha sido una de las cantaoras que han hecho historia en este país.

Tras esta emocionante despedida, pataítas y fin de fiesta del señor Miguel Poveda, artista carismático donde los haya, con una presencia impoluta y un cuidado exquisito de cada detalle (incluidos los vasos donde bebía, de color dorado, al igual que su silla, sobre mesita negra a juego con las sillas de sus compañeros, ¿ven?, cada detalle).

Enorme recital FLAMENCO. Gracias por mostrar al mundo nuestro más grande arte y nuestra cultura a través de tu ventana Miguel, fue un verdadero placer.

Fotos y vídeo de Sara GPunto Foto.


Si te apasiona el flamenco y quieres recibir en tu e-mail las últimas novedades de VPF, suscríbete ahora:




No Responses to “Mil personas a sus pies, Señor Poveda”

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies