María … “Terremoto”, la estirpe contiúa

Sábado 24 de junio de 2017, la Residencia de Estudiantes de Madrid se viste de gala para recibir al aire libre el penúltimo evento de esta Suma Flamenca 2017. A las 22,30 horas, con atisbo de tormenta en el aire y unas gotas de lluvia antes de empezar, la jerezana María Fernández Benítez “María Terremoto” a sus 17 años salió a comerse el escenario acompañada de la guitarra de Nono Jero y las palmas y jaleos de Manuel Valencia y Dani Bonilla.

Decir “Terremoto” es decir cante grande, esencia, Jerez, pureza, creatividad, pellizco…, y tal vez veinte o treinta líneas más de calificativos muy flamencos.

María es hija de Fernando Fernández Pantoja “Terremoto hijo” y nieta de Fernando Fernández Monge “Terremoto de Jerez”. Cualquiera que haya escuchado la pureza y la “verdad” en el cante del abuelo y la armonía y creatividad en la voz del padre, convendrá conmigo que de una mezcla tan explosiva sólo pueden conjugarse los ingredientes para dar como resultado una pedazo de cantaora flamenca a tener muy en cuenta, Giraldillo a la “Artista Revelación” en la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla, ya lo dice la letra:

“Abuelos, padres y tíos, de los buenos manantiales , nacen los buenos ríos”.

Cabe decir que por mucha herencia recibida en sangre y vivencias, si no hay facultades y trabajo detrás, no hay nada. María es muy joven y a mi entender, aunque requiera el tiempo normal que cualquier artista precisa para coger poso y peso, María muestra una madurez artística de Vieja, ole tú.

Comenzó el recital en un enclave muy bonito e histórico pero poco flamenco a mi entender, sobretodo porque el acceso al recital era gratuito con invitación y una gran parte del público no era asiduo a este tipo de recitales, incluso no sabían qué iban a ver, estuve esperando un buen rato en taquilla y había gente preguntando,” ¿esta chica qué canta?”. El sonido al aire libre siempre es complicado y mucho más en una noche de tormenta y con aire, como único pero pondría que el micro de la guitarra era de pinza y cuando María se venía en algún cante alante del escenario sin amplificación, por muy despacio que tocara Nono Jero, siempre la tapaba y apenas la oíamos. Malagueñas para empezar templándose con calma, sin prisa, paladeando, muy bien, Soleá por bulerías después, qué dominio del compás y el gusto!, Seguirillas para continuar, el público bastante frío en general y María en vez de achicarse se agarró el mantón que le cubría los hombros con los puños apretados y sacó lo que tenía dentro, ole qué maneras…¡Terremoto! Aplausos y seguimos con unos Tientos-Tangos muy pero que muy flamencos, gran ovación para cerrar los tangos, bajó del escenario María. Se quedaron arriba Nono Jero, gran guitarrista jerezano que cada día me gusta más cómo acompaña el cante, muy joven aún pero con un peso y una escuela muy personal, también muy maduro, siempre escuchando y dejando cantar, eso es el oficio, ¡qué difícil!, y las palmas y jaleos de Manuel Valencia y Dani Bonilla, qué fenómenos, jaleando a María en los momentos de fuego y de hielo, sin dar una palma más alta que otra, controlando los volúmenes, y siempre sutilmente atrás pero muy presentes en los cantes a compás, olé los 2. Nono hizo un solo por seguirillas antológico y de repente se lo llevó a bulerías con el soniquetazo de sus compañeros a las palmas y esa esencia que caracteriza su toque, así sí…¡flamencos! Todo el mundo aplaudiendo, por fin se caldeaba el ambiente. Volvió a subir María y sonaron los primeros acordes gaditanos, Cantiñas, qué montaje más bonito!, llegó el momento de los Fandangos, muy personales, a su forma y con unos pellizcos y recovecos de los que tocan almas, acordándose de su pasado, paladeando el cante otra vez. Como no podía ser de otra forma la actuación acabó por Bulerías por todo lo alto, soniquete jerezano a raudales, un trozo del barrio de Santiago en Madrid, muy bien los cuatro y la gente por fin, aplaudiendo en pie al final.

Después de ver a María Terremoto en 2 zambombas en el teatro de la Latina, la noche que vivimos en la Sala García Lorca hace unos meses, donde algunos lloramos, y esta noche en la Suma 2017 en la Residencia de Estudiantes, según mi opinión personal, esta joven “Vieja” ya no es una promesa del flamenco, creo que tenemos que dejar como un buen vino joven que el tiempo lo convierta en gran reserva, tenemos cantaora pa’ rato, ¡ole tú María Terremoto!

Fotos de Carmen Fernández – Enríquez (Archivo VPF ).


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