Charlando con… Rancapino Chico

 “Acaban de otorgarle el Premio Nacional de Cultura Gitana, en la modalidad de Jóvenes Creadores, que le entregarán el 08 de Abril en Madrid y que concede el Instituto de Cultura Gitana”.

El motivo de esta entrevista es que recientemente el Instituto de Cultura Gitana te ha otorgado el Premio Nacional, en la modalidad de Nuevos Creadores. Es un premio importantísimo, ¿qué has sentido?

Para mí es un orgullo, figúrate, no me lo creía. Te voy a contar lo que me pasó al enterarme: me llamaron por teléfono, estaba en mi casa, comiendo, y me dicen que me han otorgado este premio al cantaor joven con más proyección, en la modalidad además de nuevos creadores, y yo le respondí que me dejaran en paz con las bromas. Cómo me voy a imaginar yo que con 27 años me van a dar un premio! Yo siempre he pensado que son para artistas mayores, con una carrera más larga. Así que pensé que me estaban tomando el pelo. Tuve que pedirles disculpas cuando ya me di cuenta que era real.

Es un orgullo grandísimo. Saber que no es un sueño, que está pasando de verdad.

Llamé a Antonio Higuero, mi guitarrista y amigo para contárselo. Me fui a celebrarlo…Estoy muy emocionado. Es la primera vez que me otorgan un Premio por mi trayectoria, sin haberme presentado a un concurso.

Me da pena no poder recogerlo porque trabajo, pero va a ir mi padre en mi lugar y ésto también es un orgullo porque a él le hace muchísima ilusión.

Eres muy joven y ya tienes una carrera amplia, ¿cuándo y cómo decides hacer del Cante tu profesión?

Yo empiezo a cantar desde muy pequeño. Mi padre me cuenta que yo cantaba en mi casa y un día vino Paco del Puerto, que ya falleció, un íntimo amigo suyo, y me llevó a un casting del programa de televisión “Veo Veo”, es curioso porque él fue quien llevó también a Camarón a cantar por primera vez. Yo tendría 5 años, allí me entregó Fosforito el primer premio como cantante revelación, y seguí hasta los 12 ó 13 cuando me cambió la voz.

Entonces dejé un tiempo el Cante pero a los 19 volví a centrarme en ello y pocos años después conocí a Carlos Gómez Sandoval, mi persona de confianza, mi mano derecha, y él me fue enseñando e inculcando que yo tenía que escuchar, que estudiar y mucho que aprender. Me orientaba y me sigue orientando y ayudando en todo. Yo me di cuenta que mi vida era ésa. Así lo sentía.

Al mismo tiempo, el Maestro Paco Cepero llamó a mi padre para decirle que fuera a su casa a ensayar.  Yo le debo a él también parte de mi formación. Porque además de tocar la guitarra, canta muy bien y me fue enseñando. Siempre le tendré que dar las gracias. Tengo la satisfacción de que él quiera acompañarme al toque en momentos determinados y además me haya compuesto temas, ¿tú sabes lo que significa esto para mí? Es lo más grande del mundo, él es un genio y yo estoy empezando.

Así que se juntaron estas dos cosas y en ésto estamos. Aunque obviamente mi maestro, del que yo aprendo cada segundo, el que me enseña y me inspira, a quien yo  le debo que mi vida sea el Flamenco, es a mi padre, Rancapino.

Además tocas el piano y la guitarra, ¿es una cuestión de sangre?¿Crees que el arte se lleva en la raza?

Bueno yo no sé tocar el piano, sé algunas notas, de oído. La guitarra lo mismo, pero la guitarra sí la toco desde que era un niño, aprendí yo solo, de oído también. No sé solfeo pero lo aprenderé.

Respondiendo a tu pregunta yo creo que el arte es un don. Si Dios te lo da, es igual que seas gitano o payo. Va en las personas. Si tú tienes ese don y encima lo trabajas y lo desarrollas aún mejor. Hay artistas importantísimos del Flamenco que no son gitanos, Paco Cepero, Valderrama, Chato de la Isla, Paco de Lucía. Va en el ser humano.

 

“Yo creo que mi padre es el mejor cantaor que existe, el más puro que ha dado el Flamenco y como él sale uno cada cien años, el resto podemos beber de su fuente, pero él es único”.

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El otro día por teléfono y al inicio de esta entrevista me comentabas que tú creías que los premios se los daban a gente como tu padre, Rancapino, no a gente tan joven como tú, ¿crees que las grandes figuras del Flamenco como él no están suficientemente reconocidas?

Es que pocos sabemos la calidad que tiene mi padre. Yo creo que es el mejor cantaor que existe, el más puro que ha dado el Flamenco y como él sale uno cada cien años, el resto podemos beber de su fuente, pero él es único.

Es verdad que como es una persona tan humilde y cercana, él mismo se da poca importancia. Siempre dice “todo el que te dice yo soy, es porque no tiene a nadie que le diga tú eres”.

Bajo mi punto de vista mi padre debería tener todos los premios que existen por todo lo que ha hecho por el Flamenco. Y por supuesto por cómo es personalmente, si es buen cantaor, como persona es el doble de bueno.

¿Y cómo es la vida al lado de una leyenda como él?

Una vida muy especial. Es muy bonito salir a la calle y que todo el mundo te hable bien de tu padre. Es un orgullo ser hijo de alguien de esa dimensión. Y como padre siempre ha luchado por sus hijos y lo ha dado todo por su familia.

Es mi padre, para mí es algo que se da de forma natural. Aunque sé que es una leyenda, creo que según va pasando el tiempo, se va cogiendo más consciencia de estas cosas.

Actualmente los artistas vivís prácticamente del directo pero, ¿tienes pensado grabar algún disco próximamente?

Lo tengo pensado sí, pero no sé aún para cuando será.

“El Flamenco ni se va a perder, ni se debe perder”.

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Sé que trabajas mucho para conocer más los Cantes y el Flamenco, para hacer bien las cosas. Cuéntame cómo preparas tus repertorios:

Yo siempre estoy cantando en casa, en el coche, siempre escuchando a los cantaores de antes, a los importantes. Pero para los recitales no suelo llevar un repertorio en concreto, canto unos palos u otros según mi estado de ánimo, o el estado de mi voz ese día. Hay algunos cantes que tengo claro que siempre voy a hacer como las bulerías, los fandangos o las malagueñas. Lo que sí hago es dormir mucho e intento estar descansado para tener bien la voz.

En cambio cuando presento un espectáculo en concreto, como “Mi Violín, Mi Guitarra y Mi Voz”, ahí sí llevamos un repertorio determinado.

También en algunos Festivales que así lo exigen. Suele ser cuando somos muchos artistas para que no todos hagamos lo mismo, por deferencia hacia el público.

Normalmente te acompañan los mismos músicos, supongo que es importante para ti, tendréis mucha complicidad…

Sí es importante. Tenemos muy buena armonía y nos conocemos bien. Tengo la suerte de contar con Antonio Higuero como primer guitarrista, que es uno de los mejores y del que aprendo muchísimo cada día.

También como segundo guitarrista me acompaña Paco León y al compás Manuel Cantarote, José Rubichi y Cepa Núñez. En mi espectáculo y otras ocasiones tengo el honor de contar con Sophía Quarenghi al violín.

Me han ayudado mucho y me acompañan en momentos determinados Manuel Jero y Miguel Salado, que son unos fenómenos.

Además viene con nosotros el fotógrafo Juan Luis Monge que hace un gran trabajo y le quiero un montón.

Hacemos buen equipo.

“Mi Violín, Mi Guitarra y Mi Voz”, tu espectáculo, está cosechando muchos éxitos. ¿Dónde más lo vais a llevar?

El 29 de Abril lo presentamos en Campanario.

Ha tenido mucha aceptación en Jerez y tenemos muchas cosas pendientes que no puedo adelantar todavía.

“Tengo la satisfacción de que Paco Cepero quiera acompañarme al toque en momentos determinados y además me haya compuesto temas, ¿tú sabes lo que significa esto para mí? Es lo más grande del mundo, él es un genio y yo estoy empezando”.

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Se va perdiendo una generación realmente importante en el Flamenco, ¿cómo ves el futuro de este arte?¿Crees que seguirá conservándose la pureza?¿El Flamenco desaparece con ellos?

No, el Flamenco no va a desaparecer. Nunca se va a perder la pureza. Mientras haya cantaores y artistas que lo defiendan y haya aficionados, el Flamenco seguirá existiendo.

Después de la generación anterior, en la que había muchísima calidad, sobre todo por sus vivencias, artistas como Caracol o Juan Talega, entonces se pensaba igual, que ahí se acababa, pero ahora mismo hay una generación muy buena. Y detrás nuestra, vendrá otra. Yo me alegraré mucho por ello. El Flamenco ni se va a perder, ni se debe perder.

Antiguamente el Flamenco se vivía en las casas de vecinos, en sus patios, con fiestas privadas, en los barrios, ¿dónde queda éso?¿Tú lo vives así todavía?

Yo sí lo he vivido. En mi casa siempre han habido fiestas y juergas Flamencas. Mi abuela cantaba de forma espectacular, era como hermana de La Perla. También mis tíos “Orillo del Puerto” y Juan “Orillo de Ronda”, mi primo el Pititi…En mi familia el que no canta, baila o toca la guitarra.

Hoy en día no es tan habitual como antes porque ya faltan muchos de ellos por desgracia. Tiene que ser una celebración, una Nochebuena, un bautizo. Antiguamente se daba de forma más natural.

Aunque la esencia está ahí. Los Flamencos cuando estamos en familia siempre hacemos una fiesta.

He visto delante de mí en otras fiestas privadas y he compartido escenario con Panseco, Juan Villar, Chato de la Isla, mi padre, Aurora Vargas y con el gran Maestro Juanito Valderrama…

Y ¿para cuándo organizamos una de éstas y se lo contamos a los lectores de Vive Pasión Flamenca?

Me encantaría. Nos ponemos de acuerdo y lo organizamos. Es cuestión de cuadrar fechas entre todos. Pendiente queda.

 

Fotos de Carmen Fernández – Enríquez.


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